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Daniel Muñoz, de Piel Camaleón: "Me gusta honrar el pasado, pero no volver"

La banda colombiana llega al Veltrac Music Festival con una propuesta cada vez más electrónica, pero fiel a su vocación pop. Daniel habla con Media Luz sobre la exploración sonora, las canciones que marcaron su trayectoria y el desafío de construir una escena musical latinoamericana.

Piel Camaleón, banda colombiana.
La agrupación colombiana volverá a nuestro país para tocar en el Veltrac Music Festival.

La música de Piel Camaleón cambia de forma sin perder su vocación pop. En su nueva etapa, la banda colombiana explora el cruce entre lo humano y lo electrónico mientras se prepara para volver a Lima, esta vez como parte del Veltrac Music Festival.

Su primera vez en Lima fue en 2024 y se presentaron en La Noche de Barranco ante unas cuarenta personas.

En este último lanzamiento han explorado nuevos sonidos y cambiado algunos aspectos de su estilo. ¿Qué estaban atravesando personal y artísticamente durante la composición?

Siento que sonamos un poco a lo que estamos escuchando en el momento, pero también a las situaciones que estamos atravesando. Ha sido un año de explorar mucho y de permitirse un montón de cosas. Cuando compuse este disco me sentía como jugando: me sentaba a ver qué sonido me gustaba, desde un punto muy inocente, como diciendo: "Vamos a explorar, a ver qué sale". Hacía rato que no entraba en ese estado de ánimo cuando componía y me gustó cómo estaba configurado mentalmente en ese momento. Quise aprovechar y explotar mucho más esa sensación.

En lo personal, creo que ha sido un año acelerado, como el disco. Creo que la vida de todos está un poco así. Estamos descifrando qué hacemos con nuestras vidas, con nuestros trabajos; unos días estamos más ocupados que otros. Creo que el álbum también habla de nuestra libertad y de cómo vivimos en este momento.

¿Qué recursos o herramientas encontraron en este álbum que no habían explorado tanto en sus trabajos anteriores?

En este álbum fuimos mucho más directos en querer hacer un disco electrónico, pero que siguiera siendo pop. Nuestras canciones tienen una estructura, un verso, y siempre conservan esa esencia pop que es muy difícil de quitar cuando uno compone: ya es parte de tu personalidad, de tu sello. Pero en este disco dijimos: "Listo, seamos electrónicos y exagerémoslo", porque nos gusta exagerar las cosas. Exploramos mucho más con las máquinas y tratamos de jugar entre lo humano y lo electrónico.

En Estéreo, uno de sus últimos singles con videoclip, también se percibe una faceta más fresca y desenfadada. ¿Es hacia ahí donde quieren llevar la identidad artística de la banda?

Sí. A mí me gusta que Piel Camaleón se vea de alguna forma despreocupado, como unos pelados que la pasan bien haciendo música. Eso se refleja en los videos, en las canciones y también en los conciertos. Se nota que estamos haciendo nuestro camaleón, pero que también lo estamos pasando muy bien.

Creo que mucha gente llega a Piel Camaleón porque siente el amor que ponemos en lo que hacemos. Muchas canciones te dan energía positiva: dices "¡Qué chimba, me siento bien, quiero poner este tema!". O quizá te está haciendo falta un poquito de ánimo y pones una canción que te levanta. Eso es algo característico de nuestra música y que se ve no solo en las canciones, sino también en los videos y los conciertos.

Han pasado por distintas etapas, desde el rock alternativo hasta esta exploración más electrónica. ¿Cuál ha sido ese hilo conductor que les permite seguir creando sin perder la energía?

A mí me gusta honrar el pasado, pero no volver. Me gusta tener mala memoria. Puede que nunca vuelva a hacer un disco que suene como el que saqué en 2020, y a veces es tentador, porque mucha gente nos conoció por esas canciones. Alcanzaron un pico de reconocimiento que quizá otros temas todavía no han conseguido. Entonces uno siempre tiene la tentación de retomar algo que hizo en ese momento, pero también piensa: "No, eso ya es pasado".

Seguimos siendo nosotros, pero no vamos a volver a hacer un álbum así. Hay que seguir buscando hasta que digamos: "¡Listo, hicimos otro álbum y la rompimos!". Siempre aplaudo el pasado, pero no necesariamente lo tomo como referencia para el presente.

Claro que hay cosas de ese pasado que me inspiran, como la manera en que uno se siente cuando está componiendo. Antes era más joven y no tenía tantas obligaciones ni responsabilidades. Ahora me lo tomo un poquito más tranquilo, pero también es distinto porque la música es mi trabajo y vivo de esto. Es un poco loco querer tomármelo con calma para que la música salga despreocupada y transmita energía, cuando al mismo tiempo sabes que esto ya es en serio, que es tu vida.

En 2024 tocaron en La Noche de Barranco y ahora regresan para el Veltrac Music Festival. ¿Cómo reciben este nuevo escenario y la posibilidad de compartir cartel con otras bandas?

Estamos muy emocionados. Vi el cartel y dije: "¡Wow, no puedo creer que vamos a tocar ahí!". Está muy bueno. Siempre estamos contentos de visitar de nuevo Perú. De la última vez nos quedó una imagen muy bonita de cómo la gente recibe nuestra música. Fueron muy queridos, nos llevaron carteles y recuerdo pensar: "¡Wow, esas cuarenta personas que estuvieron ahí!". Estoy seguro de que pasaron un gran momento.

Me emociona compartir tarima con bandas que admiro y también volver a Perú para tocar en un festival tan bacano.

¿Qué recuerdas de aquella visita a Lima?

¡El ají de gallina! ¡Qué rico, está re bueno! Del show recuerdo que en ese momento estábamos sacando nuestro tercer disco, así que fue un concierto con muchas de esas canciones. La gente estaba muy feliz, muy entregada. Nos tomamos fotos, nos llevaron regalos, dulces de allá. Tengo una imagen muy bonita de ese momento.

La banda ha empezado a construir una audiencia en distintos países de la región. ¿Cómo entienden ese proceso de internacionalización? ¿Cuál creen que ha sido la clave para llevar su música más allá de Colombia?

Creo que las redes sociales son muy importantes y que uno tiene que volverse muy bueno manejándolas. También hay que pensar estratégicamente. Por ejemplo, decir: "Vamos a ir a Perú, busquemos una colaboración. Qué chévere sería tener sesiones de composición con artistas de allá". Creo que se trata también de armar una gran escena latinoamericana, de hacer colaboraciones para que la gente que me escucha también escuche a las otras bandas con las que trabajo.

Es un proceso de tiempo y paciencia. Hay que entender que cuando uno va a un país, va a ir muchas veces. Estoy seguro de que vamos a volver a Perú y seguiremos encontrándonos con la gente que nos escucha allá. Así se desarrolla un proyecto. Tocando, generando nuevos oyentes, conociendo a la gente y creando comunidad.

Hoy las redes sociales también exigen producir videos y contenidos constantemente. ¿Cómo asimilan esa dinámica?

Hemos aprendido a hacerlo. Todavía no conozco a la primera persona que me diga que le encanta sentarse a grabar videos, pero hace parte de tener un proyecto musical en 2026. Lo asumimos con frescura, como diciendo: "Listo, vamos a hacerlo. Hay que grabar videos, va, de una". Si eso puede representar que en el futuro nos conozca alguien nuevo o que aparezcan oportunidades, pues está bien.

Siempre tratamos de ser fieles a nuestra esencia. Si nos toca hacer videos, intentamos escribir nosotros mismos los guiones y preguntarnos: "¿Qué diríamos nosotros? ¿Cómo le cuento esta canción a alguien?".

¿Qué discos o referencias musicales estuvieron dando vueltas en sus cabezas mientras trabajaban en este álbum?

A mí me influyó mucho Travelling Without Moving, de Jamiroquai. Ese disco siempre me ha influenciado en distintos momentos de mi vida, pero mientras hacíamos este álbum volví a escucharlo. Lo que más me inspiró fue que, aunque ellos hacen funk y todo eso, tienen una esencia muy orgánica que quería capturar en nuestras canciones.

Nuestras canciones son electrónicas, pero las percusiones las tocaba para que se sintieran más humanas. Por eso siento que hay una balanza entre lo humano y la máquina, divirtiéndose. Eso fue lo que más me inspiró de ese álbum: capturar esa esencia en vivo, pero que la música siguiera sintiéndose fiestera, que te llevara y tuviera continuidad.

Les han hecho esta pregunta en otras entrevistas, pero es inevitable repetirla: ¿de qué color sienten que es Piel Camaleón hoy?

Yo lo siento todo azul, como reflectivo. Azul escarchado. Siento que la banda tiene algo medio nocturno, por las canciones y por el tempo de la música, que es rápido. Me parece que es un color que resume bien el disco. Cierro los ojos cuando escucho las canciones y digo: "Me suena azul".

¿Qué encontrará el público del Veltrac Music Festival que no vio en aquella presentación de La Noche de Barranco?

El show está muy diferente y es mucho más fiestero. Siempre tratamos de hacer transiciones entre canciones, de mezclar todo para que uno no se dé cuenta en qué momento cambió una canción o pasamos a otra sección del concierto. Nos gusta pensar los shows de esa forma.

Lo que van a ver es un derroche de energía. Nos encanta subirnos a la tarima. También hacemos reversiones de canciones: nos gusta jugar entre nuestros propios temas y a veces metemos guiños a canciones que ya existen, pequeños covers, pero siempre mezclados con las canciones de Piel Camaleón.

¿Y qué pueden esperar quienes siguen a la banda desde sus primeros discos?

Hay canciones que sí o sí tienen que estar, las más conocidas, por supuesto. Todas van. El show está pensado para quien disfruta de la puesta en escena, para quien quiere escuchar lo nuevo y también para quien prefiere las canciones más antiguas de Piel Camaleón. Tenemos un poquito de todos los álbumes y varios momentos.

¿Qué mensaje les dejarías a tus seguidores peruanos antes de volver a encontrarse con ellos?

Que los queremos mucho. Estamos muy emocionados y queremos que ya sea diciembre para pasarla muy bien. Hicimos un show muy especial para que todo el mundo tenga un buen momento.

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