La Sombra del Exorcista plantea un nuevo dilema para el terror religioso
La película de Michael Peterson sigue a un exorcista que descubre que la presencia dentro de su padre podría no ser demoníaca, sino sagrada. Se estrena en Perú el 24 de septiembre.
El problema de un exorcista suele ser bastante sencillo: hay un demonio, hay una persona poseída y alguien tiene que sacarlo de ahí. La Sombra del Exorcista decide complicar las cosas.
La película dirigida por Michael Peterson sigue a Mason Harper (Mark O’Brien), un exorcista que regresa a su pueblo natal y encuentra a su padre, Angus (Shaun Johnston), en circunstancias que despiertan sus sospechas. Convencido de que una presencia demoníaca se ha apoderado de él, Mason se prepara para enfrentarse a la entidad.
Pero entonces aparece una posibilidad mucho más incómoda: la presencia dentro del cuerpo de su padre podría no ser demoníaca, sino sagrada. La situación obliga a Mason a cuestionar aquello en lo que cree y, sobre todo, la naturaleza de la presencia que tiene delante.
Terror religioso
Dirigida por Michael Peterson y escrita por Tim Cairo, La Sombra del Exorcista se mueve entre el terror sobrenatural, el drama familiar y elementos de terror cósmico. Su punto de partida toma uno de los conflictos habituales del género —la lucha contra una presencia sobrenatural— y lo lleva hacia el terreno de la fe.
El elenco está encabezado por Mark O’Brien, conocido por Ready or Not; Jacqueline Byers, protagonista de Prey for the Devil; y Shaun Johnston, quien interpreta al padre de Mason.
La película tiene una duración de 87 minutos y se estrenará en los cines peruanos el 24 de septiembre.
La pregunta que plantea su premisa es sencilla de formular y bastante menos sencilla de responder: si la presencia no es demoníaca, ¿qué significa intentar expulsarla?