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Una familiaridad sin pertenencia

Antes de la inteligencia artificial, ya había paisajes que parecían pertenecerle a todo el mundo: los fondos de pantalla de Windows. El artista cubano Wilfredo Prieto parte de esa familiaridad para construir su primera exposición individual en Lima.

El artista cubano Wilfredo Prieto
En Lima, el artista cubano Wilfredo Prieto encontró en las tapitas de la calle el contrapunto material para sus paisajes.

Cielos con nubes de algodón, bosques de bambú, cascadas fotografiadas en ningún rincón del planeta, esas colinas verdes que hoy alimentan el culto al Frutiger Aero dosmilero. Los reconocemos sin poder asociarlos a un lugar ni a una memoria propia. Sobre esa familiaridad construye el artista Wilfredo Prieto Neblina alrededor del árbol, en Galería Gato.

Cubano, nacido en Sancti Spíritus en 1978, Prieto llega con una trayectoria que incluye el Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou y las bienales de Venecia, São Paulo y La Habana. Es, con esas credenciales, una rareza doble: un artista conceptual consagrado que decide, para esta muestra, volver a la pintura.

La serie —una decena de lienzos de formato mediano, todos paisajes— nace de imágenes generadas con inteligencia artificial e impresas sobre tela, luego intervenidas con tapitas de plástico y metal que el artista recogió caminando por el Centro de Lima durante el mes que duró su residencia. "Estoy creando paisajes reconocibles, pero paisajes que no existen", dice. Para él la elección tiene una dimensión política: es, según sus palabras, una forma de evasión de la realidad.

Un paisaje sin dueño

Los prompts de Prieto son deliberadamente elementales: "una cascada", "una montaña y la niebla". Nada de referencias complejas ni de firma reconocible. Cuanto más genérica la imagen, más cerca está de no pertenecerle a nadie en particular y, por eso mismo, de pertenecerles a todos. Es la misma lógica de los viejos wallpapers de Windows llevada a otra escala. No una colección cerrada de imágenes elegidas por una empresa, sino la posibilidad de generar versiones infinitas de lugares que nunca existieron.

Prieto no traza una frontera entre esa ficción y lo real. "Todo este mundo ficticio o de creación matemática también es parte de la realidad", dice. Su preocupación está también en la manipulación: "Cómo tienes una idea de un contexto, cómo te lo están vendiendo, cómo te lo manipulan y cuando llegas es otra cosa". La niebla del título deja de ser solo una condición atmosférica.

La otra realidad está en la calle

Sobre esos paisajes matemáticos, Prieto pegó tapitas encontradas en las calles de Lima junto a otras que provienen de su propio consumo durante el mes que vivió en la ciudad. "Quería esas dos circunstancias: una muy concreta, muy objetiva, muy real; y esta otra que está más explotando en las nubes". Es por eso que la exposición se resume en la imagen calculada, capaz de producirse en serie, frente al residuo concreto de una ciudad específica.

La autoría, en ambos casos, se desplaza de la fabricación a la decisión: qué imagen conservar de entre miles posibles, qué tapita levantar del suelo y cuál dejar. Es el gesto del recolector urbano trasladado al lienzo.

Prieto no ve contradicción en cruzar diseño, kitsch y arte conceptual bajo el mismo techo: "Desde el buen gusto del diseño hasta lo trivial o la cultura callejera, todo entra en ese material", dice. Más adelante es todavía más tajante: "Yo no creo en una frontera para el arte".

Lima como territorio

Fue su primera vez en el país y, con ella, un mes de caminatas por el Centro Histórico sin aprender un solo nombre de calle. "Tengo una visión muy simple, como de turista, pero sí siento la historia", dice. La muestra no intenta representar Lima de forma literal. De hecho, la ciudad entra por sus residuos, no por una postal. Los paisajes de los lienzos, mientras tanto, podrían ser de cualquier parte del mundo. O de ninguna.

Al plantearle que esa sensación podía resumirse como una familiaridad sin pertenencia, Prieto estuvo de acuerdo al instante: "Exactamente, eso es un buen título".

La obra deja de pertenecer

Prieto no trabaja para producir una reacción específica en el espectador. "Nunca espero crear nada, simplemente soy esclavo de estas ideas y produzco las obras y ellas toman vida propia", dice. Después la responsabilidad cambia de manos: "Las obras toman una vida en el momento en que son creadas, ya no te pertenecen".

Lo que más lo conmueve, cuenta, no son las lecturas curatoriales sino algunas aproximaciones a su trabajo. Por ejemplo alguien le acercó tapitas que habían sido de su hijo. Un objeto sin valor que, al pasar de una mano a otra, adquiere uno.

Neblina alrededor del árbol

Wilfredo Prieto

Galería Gato — Jirón Breña 281, Plaza Bolognesi, Lima

Del 4 de septiembre al 17 de octubre de 2026

Miércoles a sábado, de 10 a.m. a 4 p.m.

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