Vian L. King quiere que el doomscrolling se sienta incómodo
Cientos de videos, sonidos, luces y un actor atrapado en medio del flujo. Así funciona Abrumadora y Sobre-estimulante, la obra con la que Vian L. King lleva al teatro una pregunta cada vez más difícil de esquivar: ¿cuánto de nuestra vida ocurre ya dentro de las pantallas?
El reporte del celular de Vian L. King marca 43 horas frente a una pantalla esta semana. Casi dos días completos. La naturalidad al confirmar la cifra quizá sea precisamente el centro de su propuesta.
Durante los primeros años de este proyecto, además, fue él quien actuó su propia obra. Recién este año le pasó el papel a Sebastián Ramos, una decisión que terminó de cambiar cómo la dirige: "Mientras actuaba, había cosas que sencillamente no podía ver. Al dejar la interpretación pude empezar a observar la obra completa".
Durante la pandemia, King tuvo una inmersión más comprometedora. Podía pasar entre cuatro, seis y hasta ocho horas al día consumiendo contenido, según sus cálculos. Al despertar, como parte de su rutina, agarraba el teléfono y empezaba a deslizar. Un video llevaba a otro y después a otro.
No es un hábito aislado. Según la última Encuesta Nacional de Hogares del INEI, el 91.5% de la población peruana de 6 años a más accedió a internet diariamente durante el último trimestre de 2024, y el 88.1% de los menores de 6 a 17 años lo hizo a través de un celular. Perú, además, aparece consistentemente entre los países con mayor consumo de internet de la región. Un estudio de Comscore lo ubicó como el cuarto país de Latinoamérica con más horas de conexión, solo detrás de Brasil, Argentina y México.
De ahí salió Abrumadora y Sobre-estimulante, una obra que nació de una investigación sobre el lenguaje de internet y terminó convirtiéndose en una experiencia escénica sobre la saturación digital. El montaje, que tendrá tres funciones del 2 al 4 de octubre en el Auditorio IHS de Barranco, utiliza proyecciones, sonido, iluminación y cientos de videos para construir algo parecido a lo que ocurre cuando uno lleva demasiado tiempo mirando el celular. Pero antes de llegar al teatro, tuvo que mirar sus propios hábitos.
Más de 200 mil videos
La idea comenzó en 2023, cuando desarrollaba su tesis de Artes Escénicas. Originalmente, su investigación iba por un camino mucho más amplio: quería estudiar el lenguaje desde una perspectiva lingüística y semiótica. Los memes y los materiales de internet eran apenas uno de los apartados, pero terminó quedándose con ellos.
Le interesaba que los memes, los TikToks y los videos verticales tuvieran un lenguaje propio, con una determinada manera de combinar imagen, texto, subtítulos, sonido y velocidad. Pero también que ese lenguaje estuviera empezando a salir de la pantalla.
Decimos "F", usamos referencias de memes en conversaciones, mandamos un reel en lugar de explicar algo. A alguien que queremos invitar a una obra o película, quizá un TikTok. A veces un reel termina diciendo lo que uno quería decir.
King decidió concentrar su tesis en esa relación: cómo trasladar el lenguaje de los contenidos de internet a las artes escénicas. Durante 2023 desarrolló una investigación teórico-práctica en la que analizó este material y experimentó con la posibilidad de llevar ese lenguaje al teatro.
Entonces descargó sus datos de TikTok e Instagram. El archivo le mostró más de 200 mil videos vistos durante el periodo que pudo recuperar. Y ni siquiera era toda su actividad, pues la aplicación solo le entregaba un reporte de algunos meses.
Ahí apareció otra pregunta. No solo qué lenguaje tenían las redes, sino qué se siente vivir dentro de ese flujo. Un mensaje. Una notificación. Un like. Un video enviado por alguien. Otro que aparece después. Uno que ya ni siquiera tenía relación con el anterior.
De vuelta al mundo real
Hay una imagen que terminó siendo central para la obra. King estuvo haciendo scroll. Lleva un rato viendo videos. De pronto, el teléfono se apaga. Estuvo tan concentrado que dejó pasar las señales de batería baja hasta que llegó lo inevitable. Silencio. "De la nada tu casa vuelve a existir", dice.
Durante la obra, las imágenes se multiplican, el sonido se acumula y el espacio se llena de estímulos. El público puede encontrar proyecciones en el escenario, las paredes y el techo.
La intención es construir una avalancha, un enjambre de imágenes, voces y sonidos. Y después, silencio. Esa diferencia terminó convirtiéndose en una de las claves del montaje.
El final está construido alrededor de ese momento. Después de la avalancha, todo se detiene. Y el silencio puede resultar incómodo. King compara esa sensación con despertarse de golpe después de haber permanecido demasiado tiempo dentro de la pantalla. El mundo estaba ahí todo el tiempo. Solo que no lo estábamos mirando.
¿Denunciar la saturación saturando?
Hay una paradoja evidente. Si la obra quiere hablar del exceso de estímulos, ¿por qué producir todavía más estímulos? King tiene una respuesta: porque el exceso ya se volvió tan cotidiano que dejó de parecernos excesivo.
Por eso la obra no intenta representar la cantidad de material de manera moderada. Quiere llevarla al volumen máximo. "Se denuncia la saturación con la sobresaturación", dice.
En el montaje que llega al estreno, calcula que trabajan con más de 300 videos. La idea es que esa cantidad no parezca una exageración artística, sino una traducción de lo que ya ocurre fuera del teatro.
Para dimensionar esas cifras, King suele traducirlas a algo que resulte más fácil de imaginar. “Si resumieramos todo el tiempo que vemos redes sociales en 40 días, en esa cantidad de tiempo podrías ver One Piece dos veces. Más de mil capítulos”. Esta afirmación está basada en estudios hechos por DataReportal. Según se indica, el usuario activo promedio dedica 18 horas y 36 minutos semanales a redes sociales, que equivalen a unas 2 h 39 min diarias.
El problema es que nadie pasa 40 días seguidos mirando redes sociales. Lo que consumimos durante horas no llega como una sesión continua. Aparece mientras esperamos el bus, durante un trayecto, en el baño, entre una actividad y otra. Es una suma de pequeños momentos que termina ocupando una cantidad enorme de tiempo. Un estudio de IAB Perú ya había encontrado algo similar: el peruano promedio pasa cerca de 3.6 horas diarias en internet, cifra que sube a más de 5 horas entre los jóvenes de 18 a 24 años, el mismo rango de edad que más consume el tipo de contenido que la obra reproduce en escena.
En ese sentido, Abrumadora y Sobre-estimulante no funciona como una advertencia convencional contra las redes sociales. King tampoco está interesado en demonizarlas.
De hecho, reconoce que forman parte de su propia manera de relacionarse con los demás.
Hay amigos con los que probablemente no mantendría el mismo contacto sin ellas. Muchas reuniones empiezan en una red social. Ahí descubrimos eventos, encontramos recomendaciones y mantenemos conversaciones de toda índole.
Salir completamente de ese sistema también puede significar quedarse fuera de la conversación. "Como no hay escapatoria, querer escapar es aislarte", dice.
Las redes pueden ser agotadoras y, al mismo tiempo, indispensables. Pueden ocupar demasiado tiempo y también permitirnos estar cerca de alguien que está lejos. Es una contradicción que la obra no busca resolver.
Un actor y tres compañeros más
Ese paso al costado también cambió su manera de construir el montaje.
Mientras actuaba, había cosas que sencillamente no podía ver. Al dejar la interpretación pudo empezar a observar la obra completa y terminar de componer aquello que ocurría alrededor del intérprete.
Ramos no está solo en escena. Para el director, hay cuatro actores en escena: Sebastián y tres elementos que lo afectan constantemente, la proyección, el sonido y la luz. La obra tiene un solo intérprete humano, pero no se siente como un escenario vacío alrededor de él.
Buena parte del trabajo con Ramos consistió precisamente en no empezar por las escenas. Primero trabajaron las sensaciones: cómo se siente estar atrapado en el flujo, cómo conviven la desesperación y la satisfacción, por qué seguir deslizando puede ser al mismo tiempo divertido y agotador. Porque esa contradicción también forma parte del asunto.
No hacemos scroll únicamente porque nos obliguen. Lo hacemos porque, además, se siente bien.
Que el teléfono vuelva a aparecer
Los memes de Abrumadora y Sobre-estimulante cambian. No podrían no hacerlo. Algunos formatos sobreviven, otros desaparecen en cuestión de días. El contenido envejece a una velocidad distinta de la estructura que lo produce. Por eso King distingue entre la estética de internet y sus mecanismos.
El Get Ready With Me puede cambiar. El meme puede morir. La tendencia puede desaparecer. Pero seguimos enviando audios, viendo videos, compartiendo cosas y preguntándole cosas a ChatGPT. La forma superficial cambia más rápido que la conducta.
Eso también aparece en la obra. Y por eso King no quiere que el público simplemente salga pensando que pasó una hora viendo muchas cosas. Quiere que algo de esa experiencia vuelva después. Que alguien salga del teatro, abra Instagram y, en medio del scroll, recuerde lo que acaba de ver.
Información
Abrumadora y Sobre-estimulante
Dramaturgia, dirección e investigación: Vian L. King
Intérprete: Sebastián Ramos
Fechas: viernes 2 y sábado 3 de octubre, 8 p. m.; domingo 4 de octubre, 7:30 p. m.
Lugar: Auditorio IHS de Barranco, Jr. Ignacio Mariátegui 120
Edad: mayores de 14 años acompañados por un adulto
Entradas: Joinnus
Proyecto: ganador de la IV Convocatoria para el Apoyo de las Artes Escénicas y la Música de UPC Cultural
Residencia: FAE Incuba 2025-2026